Definición
El síncope vasovagal (desmayo común, síncope neurocardiogénico mediado por reflejo de Bezold-Jarisch) es una forma de pérdida de la conciencia.
## Descripción principal
Es la forma más común de desmayo. Diversas situaciones estimulan el nervio vago, lo que ocasiona una reducción de la frecuencia cardíaca y una dilatación de los vasos sanguíneos del cuerpo por mediación del sistema parasimpático. La frecuencia cardíaca lenta y los vasos sanguíneos dilatados hacen que llegue menos cantidad de sangre al cerebro, provocando así el desmayo.
El síncope vasovagal es de tipo reflejo. Existen síncopes situacionales que ocurren en momentos como al orinar, defecar, deglutir o toser. Las causas del síncope no se han entendido por completo, pero se cree que se presentan en personas con una carga venosa periférica excesiva, lo que produce una caída súbita del retorno venoso periférico, lo que da como resultado un estado de hipercontractilidad cardíaca que activa los mecanorreceptores que responden al estiramiento, limitando así las condiciones de la hipotensión y provocando una disminución en el ritmo cardíaco por debajo de 60 latidos por minuto (lo considerado normal es de 60 a 100 latidos por minuto).
## Factores desencadenantes
Los factores desencadenantes del síncope vasovagal son los que producen en las personas sensibles un aumento de la actividad parasimpática. Los principales, aunque no los únicos:
Cambios drásticos de posición (al levantarse muy rápido, yoga, pilates, hacer ejercicios abdominales, entre otros).
Estar de pie por mucho tiempo (centros comerciales, autobuses, cola de bancos).
Sentarse por mucho tiempo.
estrés emocional
Cualquier dolor.
Estimulaciones no placenteras como:
Donar sangre.
exposición prolongada al calor
emociones extremas
hambre
ansiedad
conglomeración de personas
náuseas o vómitos
deshidratación
micción o defecación
deglución
Toser mucho.
cólicos
cambio de altitud
presión en ciertos lugares de la garganta, la nariz o los ojos
punciones venosas o intramusculares
cirugía dental
olores desagradables
olores químicos (pintura, cloro, resistol,...)
uso de diuréticos
restricción de la sal en la dieta
ingesta de alcohol o una comida muy copiosa
Hacer ejercicios fuertes en un clima muy caluroso.
Consumo de sustancias adictivas, alcohol
alergias a medicamentos
Subirse a atracciones de parques de diversiones como montañas rusas y toboganes, especialmente en climas calurosos.
Cargar objetos pesados.
vapor (baños turcos, saunas)
## Características clínicas
La mayoría de los síncopes (75 %) en pacientes con "corazón sano" se deben al síncope vasovagal. Aproximadamente el 70 % de los pacientes son menores de sesenta y cinco años, siendo más frecuente en mujeres que en varones.
Aunque algunos de estos enfermos pueden presentar en mayor o menor grado hipotensión ortostática, la mayoría tienen una presión arterial normal entre los episodios sincopales. En muchos casos el síncope está precedido de pródromos (que pueden durar de segundos a minutos), y entre ellos se encuentran:
bostezos
malestar epigástrico
debilidad
parestesias
calor
ansiedad
disminución del campo visual
hiperventilación
palpitaciones
palidez
diaforesis (sudoración)
náuseas
mareo
vértigo
sensación de que los oídos están tapados
escuchar un zumbido gradual en los oídos
debilidad para respirar o caminar
sensación de desmayo inminente.
No siempre se presentan pródromos, dando lugar a la pérdida de la conciencia súbita, por lo que el riesgo de sufrir lesiones físicas secundarias a la caída es mayor. Estas presentaciones atípicas, sin pródromos, son más frecuentes en personas de edad avanzada, mientras que la forma típica, descrita inicialmente es más común en pacientes más jóvenes.
Durante el episodio sincopal se puede tener uno o más de los siguientes síntomas:
palidez
Diaforesis profusa
piel fría
pupilas dilatadas
desvanecimiento sin desmayo
confusión mental y falta de orientación
y menos frecuentemente incontinencia fecal o urinaria.
También en algunos casos se pueden observar movimientos tónicos o clónicos, indicando que se alcanzó el umbral anóxico cerebral (el cerebro deja de recibir oxígeno). La pérdida del conocimiento es breve, con una recuperación rápida al cambiar la posición del cuerpo.
Cuando las crisis se inician en la adolescencia, por lo general, van disminuyendo con el tiempo. En las mujeres jóvenes los episodios se hacen más frecuentes durante el período menstrual.
## Diagnóstico
Un número más que importante de padecimientos pueden causar este síncope. Hacer un diagnóstico correcto de la pérdida de conciencia es uno de los desafíos más difíciles que un médico puede enfrentar. La base de un buen diagnóstico del síncope vasovagal y otras enfermedades, se basa en una descripción clara por parte del paciente, sobre todo sobre los eventos desencadenantes, los síntomas y cuando le ocurre.
En pacientes con recurrencia de este síncope, el diagnóstico adecuado puede darse con uno o más de las siguientes exámenes o pruebas médicas:
prueba de la mesa inclinada, prueba de inclinación o "Tilt Test"
implantación de un grabador insertable tipo "loop"
monitor Holter o algún otro tipo de monitor cardíaco
ecocardiograma
electrofisiología cardíaca
Tratar de tocarse la punta de la nariz alternativamente con la punta de los dedos índices de cada mano.
## Tratamiento
Como medidas generales, se debe explicar a quien padece estos síntomas la naturaleza de su problema e instruir para que evite los factores predisponentes (calor extremo, deshidratación, conglomerados de personas,...), así como también a reconocer los síntomas premonitorios, de modo que, al presentarse éstos, pueda adoptar una posición de decúbito y realizar maniobras que aumenten el retorno venoso. Cuando existen factores que limitan la precarga, como un retorno venoso inadecuado o hipovolemia crónica (por ejemplo, el uso de diuréticos), puede ser que los síntomas desaparezcan al corregir dichos factores (adecuaciones en las dosis de diuréticos, uso de medias elásticas compresivas, entre otros). Puede hacer ejercicio, pero debe instruirse para que consuma bebidas hidratantes antes y después del mismo.
Existen dos tipos de tratamiento para el síncope vasovagal, y el preferible es el cambio en el estilo de vida, porque los fármacos y dispositivos tienen efectos secundarios que pueden afectar más de lo que benefician. Cada tratamiento debe individualizarse en cada paciente, según las manifestaciones clínicas y el resultado de la prueba de inclinación.
Estilo de vida
Ingesta de líquidos de al menos dos litros al día para mantenerse hidratado.
Ingesta de sal (7 gramos por día; aproximadamente 1 1/2 cucharadita).
Maniobras físicas: contracción isométrica de brazos (hay contracción del músculo, el cual desarrolla tensión, pero sin movimiento. Por ejemplo, permanecer bloqueado en la barra con los brazos plegados), cruzar las piernas y apretar.
Entrenamiento de inclinación: 10 a 30 minutos por día de pie contra la pared.
Recostarse y levantar los pies sobre una pared a mayor altura que la cabeza por cinco a diez minutos tres veces al día.
Fármacos y dispositivos
Midodrine
Fludrocortisona
Beta-bloqueadores
Inhibidores de la recaptura de serotonina
Marcapaso definitivo
Vivien Araya Gómez sugiere, como medidas generales:
Aumentar la ingesta diaria de líquidos, para evitar estados de deshidratación.
En caso de ejercicio y sudoración profusa o las mujeres durante los periodos menstruales, ingerir soluciones hidratantes con electrolitos (Gatorade, por ejemplo).
No restringir la sal en la dieta.
Evitar estar de pie por periodos muy prolongados; en caso de requerirlo por el tipo de ocupación, utilizar medias elásticas firmes hasta la rodilla.
Evitar sitios encerrados y calientes.
Conducir con aire acondicionado.
Restringir al máximo cualquier tipo de medicamento taquicardizante.
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*Este artículo está basado íntegramente en "Síncope vasovagal" de Wikipedia en español, disponible en https://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADncope_vasovagal bajo licencia CC BY-SA 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/). Recuperado por Figueredo Med el 2026-05-03. Revisión Wikipedia 173033206.*
Cuadro clínico
Presentación típica con pródromos: mareos, visión borrosa, sudoración, palidez, náuseas y sensación de calor previos al evento. Síncope breve (segundos a minutos) con pérdida de consciencia, hipotonía muscular y caída. Recuperación rápida y espontánea sin confusión postictal. Al examen: bradicardia relativa durante el evento, hipotensión ortostática frecuente. Factores de riesgo: estrés emocional, bipedestación prolongada, calor, deshidratación, sangrado, dolor, micción/defecación. Más común en adolescentes y adultos jóvenes. Sin antecedentes de epilepsia ni cardiopatía estructural.
Diagnóstico
Diagnóstico clínico basado en historia típica y pródromos característicos. Maniobra de Valsalva o test de tilt table si diagnóstico incierto. ECG para descartar arritmias (síncope cardiogénico). Ecocardiograma solo si soplo o sospecha cardiopatía. Monitoreo Holter si síntomas recurrentes atípicos. ICD-10: R69 (evento síncope no especificado). Criterios: pérdida abrupta consciencia, recuperación espontánea, pródromos vasovagales, ausencia signos neurológicos focales.
Diagnóstico diferencial
1. Síncope cardiogénico: arritmia o estenosis aórtica sin pródromos; requiere ECG/ecocardiograma. 2. Crisis convulsiva: confusión postictal, movimientos tónico-clónicos, incontinencia; EEG alterado. 3. Hipoglucemia: sudoración profusa, confusión, respuesta a glucosa; glucometría diagnóstica. 4. Ataque de pánico: taquicardia mantenida, ansiedad consciente, sin pérdida abrupta consciencia. 5. Hemorragia aguda: palidez extrema, taquicardia sostenida, signos de sangrado; hemoglobina disminuida.
Tratamiento
Primera línea: educación sobre factores desencadenantes, evitar situaciones de riesgo, aumento de ingesta hídrica y sal, maniobras contrarreguladoras (cruzar piernas, contraer muslos durante pródromos). Comprensión elástica en miembros inferiores si recurrente. Segunda línea: fludrocortisona 0.05-0.2 mg/día o midodrina 2.5-10 mg/día si síncopes frecuentes (>2/año). Derivar a cardiólogo: síncope con ECG anormal, historia familiar muerte súbita, ausencia pródromos, edad >60 años con comorbilidades. Evitar medicamentos vasodilatadores. Seguimiento clínico en recurrencias.