Definición
La piromanía (del griego πυρός, pyrós —«fuego»—, y μανία, manía —«locura»—), según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V), es un trastorno del control de impulsos relacionado con la provocación de incendios y la atracción por el fuego. Al sujeto que padece piromanía se le denomina piromaníaco o pirómano.
El pirómano no debe ser confundido con el incendiario, que es aquella persona que intencionadamente decide provocar incendios con premeditación, con ánimo de lucro o simplemente por hacer daño.
La piromanía forma parte de la leyenda urbana de la tríada psicopática, juntamente con la enuresis y el maltrato animal.
## Sintomatología
Los síntomas suelen comenzar con la atracción al fuego cuando son niños y adolescentes. Si se da en adultos, la piromanía puede ser crónica o episódica, provocando incendios con frecuencia como una forma de aliviar su tensión, o lo hacen solo durante los períodos de inusual estrés en sus vidas.
Piromanía en niños: El diagnóstico de un niño como un pirómano debe tener un historial de incendios de manera deliberada y se debe demostrar que el niño cumple los requisitos de poseer una atracción por el fuego y que experimenta sentimientos de satisfacción o alivio después de haber provocado algún incendio.
'Piromanía en adultos: La piromanía en adultos se engloba dentro de los trastornos de control de impulsos, como son: los trastornos de abuso de sustancias, el trastorno obsesivo-compulsivo, y los trastornos del estado de ánimo, como los trastornos de ansiedad. Se ha demostrado que la piromanía en adultos va asociada a distintas patologías con otros síntomas, como son la depresión, tentativa de suicidio, los conflictos repetidos en las relaciones interpersonales y el estrés.
## Causas
## = Factores individuales =
Actitudes asociales.
Búsqueda de nuevas experiencias y sensaciones. Atracción por comenzar un fuego ya sea por el aburrimiento o la falta de otras formas de recreación y diversión.
Búsqueda de atención hacia los demás. Provocar reacciones por parte de los padres y otras autoridades.
Falta de habilidades sociales. Personas solitarias que suelen tener un círculo de amistad muy escaso o nulo.
Ignorancia de los peligros que se asocian con provocar un incendio o con una conducta incendiaria.
## = Factores ambientales =
Una escasa supervisión por parte de los padres o supervisores de los niños.
Psicopatología de los padres (incluyendo abusos físicos y sexuales, además de contextos donde los padres abusan de drogas o tienen comportamientos violentos)
Presión de grupo o círculo de amistades. Tener compañeros que fuman o que juegan con el fuego es un factor de riesgo.
Acontecimientos estresantes en su infancia o adolescencia. Como una forma de hacer frente a las crisis en sus vidas o por un limitado apoyo familiar para poder hacer frente a las crisis estresantes en las que se encuentran.
## Historia
Empezando en 1840, ha habido variados argumentos para la causa de la piromanía. Ya sea en cuanto a si la condición surge de una enfermedad mental o de una deficiencia moral la opinión mayoritaria ha cambiado de acuerdo al desarrollo de la psiquiatría y el cuidado de la salud mental en general.
## Estadísticas
La piromanía es un desorden mental poco frecuente, y los pirómanos representan una muy pequeña proporción de las admisiones a hospitales psiquiátricos.
## En la ficción
Lo que arde
Mainstream
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*Este artículo está basado íntegramente en "Piromanía" de Wikipedia en español, disponible en https://es.wikipedia.org/wiki/Piroman%C3%ADa bajo licencia CC BY-SA 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/). Recuperado por Figueredo Med el 2026-05-03. Revisión Wikipedia 172408592.*
Cuadro clínico
Presentación: impulsos recurrentes e irresistibles por provocar incendios (ICD-10 R69). En niños: fascinación progresiva por el fuego, antecedentes de igniciones deliberadas, satisfacción o alivio post-evento. En adultos: provocación episódica o crónica asociada a estrés, ansiedad, depresión o conflictos interpersonales. Examen físico: generalmente sin hallazgos específicos; evaluar quemaduras previas. Factores de riesgo: historia de abuso infantil, negligencia parental, aislamiento social, trastornos del ánimo, abuso de sustancias, impulsividad patológica, bajo umbral frustración. Edad de inicio típica: infancia-adolescencia; persistencia en adultos indica cronicidad.
Diagnóstico
Criterios DSM-5: (1) múltiples episodios de fuego intencional; (2) tensión o activación afectiva antes del acto; (3) fascinación/atracción por fuego, sus consecuencias o aspectos relacionados; (4) placer, gratificación o alivio durante/después; (5) no explicable por motivo económico, venganza, ideología política, psicosis, manía o conducta antisocial. Evaluación: anamnesis detallada sobre historia incendiaria, contexto emocional, respuesta post-evento. Evaluación psiquiátrica completa: tamizaje depresión, ansiedad, sustancias, rasgos impulsivos. No existen pruebas de laboratorio específicas.
Diagnóstico diferencial
1. Trastorno de conducta disruptiva: provoca incendios sin fascinación específica por fuego ni alivio emocional posterior. 2. Trastorno antisocial de personalidad: incendio como acto premeditado para ganancia económica o daño, sin componente impulsivo emocional. 3. Episodio maníaco: incendio impulsivo durante manía, con otros síntomas de activación (insomnio, grandiosidad, verborragia). 4. Psicosis: actos incendiarios por ideas delirantes o alucinaciones auditivas de comando. 5. Incendio accidental o negligente: sin intencionalidad deliberada ni atracción al fuego.
Tratamiento
Primera línea: psicoterapia cognitivo-conductual enfocada en manejo de impulsos, tolerancia a frustración y regulación emocional. Terapia comportamental: técnicas de exposición prevención de respuesta. Farmacoterapeútico: inhibidores selectivos de recaptación de serotonina (ej. fluoxetina 40-80 mg/día) si comorbidez depresiva/ansiosa; topiramato (75-300 mg/día) o litio para impulsividad. Segunda línea: antipsicóticos atípicos (risperidona 2-6 mg/día) si rasgo antisocial severo. Intervención multidisciplinaria: trabajo social, evaluación familiar, coordinación con autoridades legales cuando corresponda. Derivación a psiquiatría: si psicopatología grave, comorbididad sustancial, falta respuesta terapéutica o riesgo suicida asociado.
