Definición
Subacute and chronic melioidosis. Código ICD-10-CM: A24.2. Fuente oficial: NIH Clinical Tables.
Cuadro clínico
Melioidosis subaguda y crónica presenta evolución insidiosa sobre semanas a meses. Síntomas principales: fiebre intermitente, fatiga, pérdida de peso, tos productiva, disnea. Manifestaciones extrapulmonares: lesiones cutáneas (abscesos, úlceras), artralgia, mialgia. Examen físico revela consolidaciones pulmonares, hepatoesplenomegalia, adenopatías. Factores riesgo: exposición a suelos/agua contaminados (zonas tropicales/subtropicales), diabetes mellitus, insuficiencia renal crónica, inmunosupresión. Enfermedad ocupacional en agricultores, veterinarios. Incubación variable (1-89 días).
Diagnóstico
Cultivo de esputo, sangre, orina o líquido purulento (gold standard): Burkholderia pseudomallei. PCR específica para confirmación. Serología (ELISA, aglutinación): anticuerpos IgG/IgM. Radiografía/TC de tórax: infiltrados alveolares, cavitaciones, nódulos. Hemograma: leucocitosis variable. Función renal y hepática alteradas. Diagnóstico diferencial cultural importante en áreas endémicas. CDC y OMS recomiendan aislamiento para identificación bioquímica completa.
Diagnóstico diferencial
1. Tuberculosis pulmonar: similar radiología pero baciloscopia ácido-resistente negativa. 2. Neumonía bacteriana adquirida comunidad: evolución más aguda, respuesta antibióticos convencionales. 3. Legionelosis: ausencia de cavitaciones típicas de melioidosis. 4. Nocardiosis: distribucion diferente, menor hepato-esplenomegalia. 5. Fungosis (coccidioidomicosis, histoplasmosis): serología diferente, contexto geográfico distinto.
Tratamiento
Primera línea: Ceftazidima IV 2g/6h (14-21 días fase intensiva). Seguimiento: Trimetoprima-sulfametoxazol 160/800mg/12h vía oral 3 meses continuación (al menos 150 dosis totales recomendadas). Alternativa: Meropenem IV 1g/8h si meningitis/bacteremia severa. Evitar monoterapia aminoglucósidos. Respuesta clínica lenta (2-4 semanas). Derivar a infectología si: meningitis (mortalidad >50%), bacteremia persistente, fracaso terapéutico, complicaciones sistémicas. Monitoreo: función renal, cultivos de seguimiento, vigilancia recaídas hasta 2 años post-tratamiento (riesgo 5-10%).